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Apostar por tu propio equipo: el sesgo del hincha

Apostar por tu equipo es lo primero que hace mucha gente, y también una forma muy frecuente de perder dinero. El cariño se mete en la estimación y te hace ver probabilidades que la no respalda.

Cómo funciona el sesgo

Cuando quieres que algo pase, tiendes a creer que es más probable. Con tu equipo pasa todo el tiempo: recuerdas mejor los triunfos que las derrotas, confías en la recuperación del delantero lesionado y ves al rival más débil de lo que es.

En la semana de un clásico el efecto crece. Se habla del partido en todas partes, cada noticia buena de tu equipo pesa más que la mala, y la cuota te parece barata casi siempre.

Unos pocos puntos de diferencia bastan para cambiar una apuesta. Si tu equipo paga 2.30, necesitas que gane más del 43,5% de las veces para no perder dinero. Si su es 40% y tú crees que es 45%, la apuesta te parece buena cuando en realidad pierde.

La cuenta de una temporada

Supón que apuestas $10.000 a tu equipo en cada fecha de la Liga de Primera, siempre a 2.30. Si su probabilidad real de ganar es 40%:

  • Cada apuesta te devuelve en promedio 0,40 × $23.000 = $9.200.
  • Pierdes en promedio $800 por fecha.
  • En 30 fechas, la pérdida esperada es $24.000.

Pero si crees que gana el 45% de las veces, calculas 0,45 × $23.000 = $10.350 y piensas que ganas $350 por fecha. La diferencia entre lo que crees y lo que pasa es solo cinco puntos de probabilidad.

El azar tapa el error

Lo peor del es que tarda en notarse. En 30 apuestas a 2.30, el resultado de una temporada puede variar mucho por puro azar. Con una probabilidad real de 40%, la desviación típica del resultado es de unos $62.000.

Eso quiere decir que un año puedes terminar ganando cerca de $40.000 y al siguiente perdiendo más de $80.000, con el mismo equipo y el mismo método. Un buen año te confirma el sesgo. Las rachas de este tipo están en rachas perdedoras en una temporada.

Cómo detectarlo

  1. Estima antes de mirar la cuota. Anota la probabilidad que le das a cada resultado. Después compárala con el .
  2. Haz la prueba del rival. Imagina el mismo partido entre dos equipos que no te importan, con los mismos datos. Si tu número cambia, el cambio es sesgo.
  3. Lleva un registro. Anota cada apuesta a tu equipo por separado. Si después de varias temporadas el registro pierde, ya tienes la respuesta. Así se arma un registro útil: cómo llevar un registro de apuestas.
  4. Mira la . Si cuando apuestas la cuota de tu equipo suele bajar después, el mercado te da la razón. Si suele subir, el sesgo va en tu contra.

Cuando muchos piensan igual

En los partidos de los equipos con más hinchas, mucha gente apuesta al mismo resultado. Una casa puede bajar un poco esa cuota para equilibrar lo que recibe, sin que la probabilidad real cambie.

Si eres hincha de un equipo grande, puede que estés apostando justo en el lado donde la cuota está más ajustada. Comparar con otras casas ayuda a verlo. La forma de hacerlo está en comparar cuotas en el fútbol chileno.

La opción de no apostar

Hay una solución simple: no apostar en los partidos de tu equipo. Pierdes una parte de la diversión, pero tus estimaciones en el resto de los partidos quedan más limpias.

Si igual quieres apostar, usa un monto chico y fijo, y trátalo como un gasto de entretenimiento. Y si el resultado de una apuesta a tu equipo te cambia el ánimo de la semana, es una buena señal para bajar el monto. Más ideas en cuándo no apostar.

Apostar en contra de tu equipo

Algunos hinchas hacen lo contrario: apuestan a que su equipo no gana, como un seguro emocional. Si pierde, al menos cobras. La matemática es la misma que en cualquier apuesta: solo conviene si la cuota supera la probabilidad que estimas.

Por ejemplo, $5.000 a “empate o visita” a 1.75 te dejan $8.750 si tu equipo no gana. Esa apuesta tiene valor solo si crees que tu equipo no gana más del 57,1% de las veces. El cariño, en este caso, puede empujarte en la dirección contraria.

Preguntas frecuentes

¿Por qué pierdo dinero apostando a mi equipo?

Porque es fácil sobrestimar su probabilidad de ganar. Cinco puntos de diferencia bastan para que una apuesta que parece buena pierda dinero en el tiempo.

¿Cómo sé si estoy sesgado?

Estima el partido antes de mirar la cuota y repite la estimación imaginando dos equipos que no te importan. Si los números cambian, el cambio es sesgo.

¿Es mejor no apostar en los partidos de mi equipo?

Para muchos, sí. Si igual quieres hacerlo, usa un monto chico y fijo, y anótalo aparte para ver si a la larga gana o pierde.

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Escrito por

Redaccion Oddinia Equipo editorial

Explicamos cómo se forman las cuotas, cómo calcular el margen de un mercado y cómo compararlas entre casas, con cada cálculo hecho paso a paso. También cubrimos los mercados de México, Colombia, Perú y Argentina.